Vendedores que enamoran

Cualquiera que haya tenido el privilegio de participar en el pasado Congreso de Mediadores de Seguros de Burgos coincidirá conmigo que una de las conferencias más estimulantes fue la del genial Victor Küppers. Él, rebosante de un entusiasmo de lo más contagioso, nos habló de la diferencia entre los vendedores que triunfan y los que fracasan. Siguiendo esta linea, y un poco harto de la situación deprimente que nos rodea, quiero compartir algunas experiencias relacionadas con este tema.

La primera tiene lugar en el mismo Burgos y hace referencia a una tienda situada cerca de la Catedral dónde venden, desde una concha de peregrino, hasta la típica morcilla de Burgos pasando por una amplia selección de vinos. Recomendado por unos conocidos entré a preguntar precisamente por este producto y la verdad es que el trato recibido fue tan bueno que resulta dificil pensar que nadie salga de esta tienda sin comprar algo.

Estuve en ese colmado tres veces en tres días. En la primera, al preguntar por el horario, nos dijeron que abrían todos los días. Y cuando contesté que era una suerte para los turistas, la empleada nos respondió con una sonrisa enorme que estarian encantados de recibirnos también en domingo. Chapeau! Volví el sábado por la tarde, nos informaron sobre todas las morcillas disponibles y cuando dijimos queteníamos previsto tomar algo por la zona nos recomendaron ¡no comprar nada! Nos explicaros qué locales servían sus morcillas como tapas y que ya les contaríamos al día siguiente cual nos había gustado más.

La tercera vez que volvimos ya estábamos, como cuenta Victor Küppers, enamorados y fue imposible no comprar. La Enoteca Sandro, así se llama esta joya, compite contra multiples establecimientos, algunos mucho más atractivos desde fuera. Todos venden productos típicos de la zona, lo que sería una commodity burgalesa, pero ellos consiguen destacar gracias a su entusiasmo por el trabajo. Mi post anterior trataba sobre comunicación. Éste es simplemente un ejemplo de la diferencia entre tener ganas de vender, pasión por el trabajo, amor por lo que se hace, … en definitiva, de triunfar … o no.

En futuros posts seguiré hablando de estos vendedores anónimos a los que se les puede decir: Ole, ole y ole.

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Una respuesta a Vendedores que enamoran

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