El hombre invisible (Diari de Terrassa 13/11/2011)

No se lo digan a nadie pero conozco a un hombre invisible, de hecho a más de uno. Personas que a diferencia del protagonista del mito de Giges, quien tras encontrar un anillo que le convertía en invisible lo utilizó para acabar coronándose rey, no aprovechan su aparente invisibilidad de forma egoísta.

Estas personas son profesionales de la intermediación que hacen más comprensible y próximo el mundo asegurador a sus clientes: los mediadores de seguros. Seguramente la gran mayoría de ustedes tengan seguros contratados, ya sean de salud, hogar o autos. Y seguramente algunos habrán suscrito sus pólizas tras consultar con un mediador, pero ¿por qué parece entonces que estas personas desaparezcan por arte de magia? ¿Y por qué en cambio para otros siguen existiendo? Mi experiencia me dice que los clientes particulares son los más proclives a “no ver” a este profesional mientras que los profesionales y empresarios los consultan de forma regular.

Uno de los motivos principales por los que nos encontramos ante esta dualidad es la falta de previsión. Una falta de sensibilidad hacia los peligros  que nos rodean y sus repercusiones. Un particular normalmente no se da cuenta, o no quiere darse cuenta, que su vida está acechada por muchos riesgos de consecuencias diversas. Además en muchos casos piensa que en última instancia siempre quedará la administración que saldrá a su rescate. En cambio un empresario, está más concienciado de los riesgos que le rodean y las consecuencias de éstos. Porque si ocurre algo en una fábrica no solo queda afectado el propio empresario, sino también los trabajadores, clientes, proveedores y accionistas. Y en este caso habrá de enfrentarse solo, o en el mejor de los casos con la ayuda del seguro. Esta percepción real del alcance del riesgo provoca que acudan mayoritariamente a los profesionales de la intermediación para que busquen las mejores soluciones para cada caso.

Observando la situación socioeconómica que nos toca vivir uno no puede dejar de pensar si no tenemos la obligación de abrir los ojos a nuestros vecinos e invitarles a ver el futuro de forma realista. Porque aquel que esconde la cabeza bajo tierra, como el avestruz, esperando que alguien solvente los problemas, puede encontrarse dentro de unos años que cometió un tremendo error de cálculo. Un error que se puede mitigar acudiendo a un especialista que ayude a descubrir hoy si el seguro de hogar está bien calculado o si se necesita un complemento privado a la pensión pública. En definitiva  un profesional que ayude a proteger el patrimonio actual y a planificar el futuro de forma racional.

Porque hasta lo que pensamos que jamás podía ocurrir puede pasar y si no que se lo pregunten a los habitantes de Lorca que nunca pensaron que podían sufrir un terremoto.

Artículo publicado en el Diari de Terrassa el 13 de noviembre de 2011 sobre la figura del mediador de seguros

 

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