El modelo chino para evitar la crisis

Leía el lunes una noticia en La Vanguardia acerca de la experiencia del Colegio Miguel Hernández de Badalona sobre una nueva forma de impartir las clases de matemáticas según el modelo chino. Parece ser que los estudiantes que provienen de este país tienen mayor habilidad para realizar cálculos matemáticos y que cuando llegan a España se sienten decepcionados porque no pueden avanzar sino todo lo contrario.

Me parece una iniciativa fantástica ya que he impartido bastantes cursos de temática financiera y me he encontrado la mayoría de veces con personas con un nivel bajo en matemáticas. En estos casos me agradecieron que fuera capaz de explicarles de forma sencilla aquello que hasta la fecha les parecía ciencia ficción. Sin embargo, para mi lo inexplicable es que exista tan poca cultura financiera.

¿Cómo es posible que exista un desconocimiento general de esta materia teniendo en cuenta el enorme impacto que tiene en el mundo empresarial y particular?

No olvidemos que gran parte de lo que está hoy pasando a nivel global se debe a prácticas cuya base financiera ha sido hiperaprovechada por unos y ninguneada por otros. Por un lado encontramos casos de enriquecimiento desmesurado y efímero, y por otro una vida por encima de sus posibilidades.

Arreglar el desaguisado mundial no es tarea fácil, llevamos años de crisis y seguimos buscando desesperadamente una salida digna. Pero también es cierto que a nivel particular sí se podrían haber evitado según qué casos. El acceso a mayor información en el mundo 2.0 podría haber disuadido a más de uno a endeudarse más allá de lo económicamente permisible con un solo clic.

¿Qué puede haber pasado entonces?

Dejando a un lado la codicia y envidia típica de este país, estoy seguro que si mucha gente hubiera conocido el alcance real de hipotecarse (para comprarse un coche, un viaje, una televisión de plasma,…) más allá de lo financieramente asequible no lo habría hecho. Si queremos evitar que en el futuro vuelva a pasar lo mismo debemos evitar esta aversión a todo aquello que huela a financiero. Los ciudadanos debemos ser conscientes de las consecuencias de tomar una u otra decisión.

Para evitar este rechazo a todo lo financiero se necesitan dos cosas básicas.

  •  Primero, reforzar la enseñanza de matemáticas en la educación obligatoria. Hay que hacerlo de forma que la gente no les acabe teniendo fobia. Recuerdo compañeros de facultad que evitaban cualquier asignatura con números fruto de su mala experiencia en la escuela.
  •  Segundo, buscar traductores. Intentar hacer asequible y compresible todo aquello relacionado con el mundo financiero. Asequible quiere decir que la información fluya libre y transparente. Comprensible que quien la lea sea capaz de deducir por sí mismo si su economía particular soporta una u otra decisión.

Iniciativas como la de Tim Harford, Xavier Sala Martín o Leopoldo Abadía, junto con la del Colegio Miguel Hernández de Badalona son un atisbo de esperanza. Yo, por si acaso, también pongo mi granito de arena.

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