Tempus fugit

Llevaba ahora bastante tiempo sin escribir. Las fiestas navideñas por un lado y una etapa de excesivo trabajo me absorbían todas las horas y minutos disponibles (Guillem tampoco ayuda mucho). Vivimos en una época en la que parece que aquel que va más estresado,< que viaja más y que tiene menos tiempo libre es el que tiene más éxito. No poder atender todos tus compromisos, estar tremendamente ocupado y con una agenda repleta se está convirtiendo en una característica primordial para “triunfadores” de hoy. Gran error.

Existen cursos, talleres, libros y estudios diversos sobre la gestión del tiempo. Creo que mi primer curso una vez finalizada la carrera iba sobre el tema pero indudablemente no atendí lo suficiente ya que últimamente voy siempre agobiado.

El problema de no saber o poder gestionar bien tú tiempo es doble. Por un lado, como es obvio, descuidar o desatender aquello a lo que no llegas o que olvidas por sobresaturación. Por otro, y según como más importante, dedicar esfuerzos a algo que luego tendrás que deshacer. Me explico, una de las “recetas” de los teóricos de la gestión del tiempo es la de tomarse un tiempo para pensar-meditar cada día. Para reflexionar sobre lo que uno ha hecho, lo que tiene que hacer y para mí lo más importante: las consecuencias. Y no me estoy refiriendo a obrar mal o hacer el bien, dejo las discusiones teológicas y/o filosóficas al margen.

Esta claro que aquello que hacemos en el día a día tiene una repercusión en el futuro. Ya sabemos que si nos embarcamos en un proyecto se han de contemplar escenarios, alternativas y estrategias diferentes para cada uno de ellos. Todo esto está muy bien pero no deja de ser una proyección lineal hacia adelante. A lo que me refiero es que debemos ser capaces de buscar miradas críticas, diferentes a la nuestra, ampliar el enfoque desde dónde arranca el análisis y ser capaces de tener una visión periférica. Solo de esta manera uno es capaz de analizar el problema des de el punto de visto más objetivo posible.

Para poder cumplir con lo anterior se hace necesario que uno no dedique el 100×100 de su tiempo a la realización sino que busque tiempo para abstraerse, pensar, y una vez convencido seguir avanzando. Compartir con colegas, estudiar otros casos similares, preguntarnos sobre las posibles causas del porqué hasta ahora nadie había pensado en ello…son algunas de las muchas posibilidades que hay. Que cada uno busque las suyas pero que lo haga. De lo contrario se puede encontrar un día que todo el camino andado se convierte de en una excursión a ninguna parte, o peor, en un sendero cuesta arriba interminable de retorno al punto de partida.

PD1: Las mujeres, pueden dejar ya de sonreír, ya sabemos que su visión periférica les hace afrontar los problemas desde todos los ángulos y puntos de vista imaginables…pero hay veces que eso les impide arrancar, ¿o no?…ahora sonreímos nosotros.

PD2: Vaaaale lo sieeento, dejo una frase para volver a reconciliarme con el sexo femenino: “Detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer”. Ahora ya sabéis el porqué.

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